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 CÓRDOBA: UNA PARROQUIA Y UN LIBRO 

 

Santiago Baena Jiménez, diligente proel de este libro misceláneo, es un líder, eclesiástico, pero un líder, esto es, un aglutinador y conductor de mujeres y hombres.  En la Parroquia cordobesa que tan fecundamente rectora desde hace más de treinta años configuró  de manera ininterrumpida grupos de todas las edades comprometidos con la siembra silenciosa de la semilla evangélica en las más diversas áreas de una colectividad con afán de almoneda de un legado milenario y desconcertada por la aceleración trepidante del cambio social.

La hondura de su vocación lo llevó a no malgastar energías en una comunidad cada día más desmotivada y a hundir la esteva imantando tan solo por el futuro. Éste materializado en presente en el cruce del siglo XX al XXI, confirmó la buena orientación de su quehacer. En medio de ruinas y dimensiones, su labor se erigió en modelo de la acción de los cristianos en el que siempre fue y debiera, ¡ay! haber seguido siéndolo -el núcleo genuino de su testimonio: La Parroquia fundada en los años finales del llamado tardo franquismo, al mismo tiempo casi se empezaba en el mismo barrio de la Fuensanta una de las instituciones educativas - la de los hermanos maristas- con la que la amnésica Córdoba tiene contraída una de sus mayores deudas de gratitud, la Parroquia de San Rafael no tardó en descubrirse como forja de gentes corrientes distinguidas por la eficaz socialización de sus creencias trascendentes.

Analizados por los historiadores, treinta años apenas si son un instante en la evolución de los pueblos, y sin embargo, en la de las corporaciones y entes colectivos su trascurso permite establecer balances de cierta fiabilidad.  En el periodo tal vez de mayores transformaciones de todo el pasado nacional, atravesado por la idolátrica adoración de la mudanza y la innovación, un Cura de barrio de una ciudad deprimida y frustrada desde ha largo tiempo logró desplegar una tarea difícil de mensurar con los instrumentos ordinarios, pero aún así colmada de frutos, bien visibles en la expansión del Reino de la alegría y la solidaridad y la disminución del imperio de la injusticia.

La inteligencia, tenacidad y fe del estratega de esta larga campaña las ponderará fácilmente el lector sin glosa ni tutela alguna del lado del ocasional prologuista.

Éste, sí, deja constancia del gozo y admiración provocados por las páginas en que se agavillan muestras descollantes de una de las muchas parcelas roturadas por la actividad envidiable de los feligreses de San Rafael. El campo de las musas es tan susceptible de abono evangélico como cualquier otro.  Durante un quinquenio -por el momento- una parte de entre ellos han dado a la luz, vehiculados a través de la revista Mesa Abierta, artículos del más variado tenor, enhebrados, empero, por un común y vivido sentimiento cristiano.  Conforme a la sabiduría acumulada a lo largo de una trayectoria personal en contacto cotidiano con las realidades de la existencia y los consejos de los clásicos entrañados en su niñez y mocedad en el Seminario de San Pelagio, Don Santiago ha unido en las páginas de Mesa Abierta "nova et vetera", con una afortunada mezcla de plumas y autores de tres de las cuatro generaciones que según el difundido esquema de Dilthey y popularizado entre nosotros por Ortega integran invariablemente cualquier presente. Entre otras ventajas tan divulgado método ofrece la ventaja de asegurar indeficientemente el relevo con planteles surgidos de un vivero en permanente ebullición creadora.  Durante el espacio de más de un lustro en los números de la publicación se dieron cita a los textos provenientes de hombres y mujeres situados en la cumbre de la edad con los de los instalados en la roborante juventud, con suma que no por diversa resulta menos armónica.  Todos sintieron y sienten la pulsión de una escritura al servicio de las causas que engrandecen la condición humana y obligan a ser condescendientes con sus depresiones y flaquezas.

Ahora, en el libro que a modo de síntesis y compendio provisionales, insístase una vez más-de la labor reflejada en Mesa Abierta, vuelve a ponerse de manifiesto el éxito del criterio que guiase toda la andadura de dicha publicación.  En su instructivo texto se dan cita y convergen con naturalidad trabajos de amplio paralaje temático y estilístico en los que se advierte sin esfuerzo una decidida vocación literaria.  Lógicamente el registro y valor de la prosa y poesía de su contenido son de escala también variada, conforme el lector, juez último y definitivo, al igual que en toda la producción salida del ingenio y texto de los escritores, apreciará y catalogará. (¿Podrá no obstante, dejarse al atrevido prologuista revelar su particular inclinación por los trabajos, tanto de la actual obra como de los recogidos en "Mesa Abierta", de "Paco Cáceres" y "Maruchi Anillo", suscribiendo, enfatizada mente las palabras con los que los retrata "su" Párroco?).

Ellos, al igual que el resto de los colaboradores de la revista y el libro presente prueban, en el tajo del cristianismo del día a día, la  respuesta exitosa a uno de los desafíos más agudos afrontados por la Iglesia Católica Española en su discurrir contemporáneo:  dar cuenta y razón por medio de la expresión escrita de su pensamiento y actitud ante los mil y un problemas que conturban una época desazonada por la inanidad de "un todo vale" equivalente a ún "nada vale"... tan rico en cualquier suerte de frutos entrojados en el terreno de la asistenia benéfica y hospitalaria así como el de la docencia primaria y secundaria,  el catolicismo hispano de las últimas centurias no pudo, sin embargo, ocultar un déficit tan hondo como dilatado en el mundo de la filosofía, el arte y la ciencia de la modernidad.

De ahí, que todo intento de explicitar en letra impresa el tesoro de sabiduría humana y trascendente de aproximación y entrañamiento del "otro" - de un "otro" mirando siempre como hermano -encerrado en el Evangelio despierte espontáneamente la más viva simpatía y el más rendido de los agradecimientos.  Si el ocasionado texto, como en la coyuntura presente brota del manantial del verdadero pueblo cristiano, se convendrá en el aplauso instantaneo tributado ex toto corde al editor y a los autores, a Don Santiago Baena y a las buenas gentes de su hervorosa Parroquia de San Rafael, Custodio de una ciudad incomparable urgida más que nunca de su estimulante custodia.

 

Prof.  Dr. D. Jose Manuel Cuenca Toribio.

PARROQUIA DE SAN RAFAEL | parroquiadesanrafael@hotmail.es